Alimentando los tres cuerpos. Alimentación consciente

Por Mariana Verner

¿Te has dado cuenta de que cuando queremos hacer un cambio en  nuestra vida, siempre pensamos en nuestro cuerpo?, y sólo nos  referimos a nuestro cuerpo físico.  

Decimos cosas como: “¡Me urge un cambio de look!”, “¡Necesito ponerme  en forma!”, “¡Quiero transformar mi cuerpo!” y otras tantas más. La realidad es que estamos obsesionados con vernos bien antes  de sentirnos bien y está cañón.  

Después de reconocerme como una mujer absolutamente hambrienta y  gracias a mi preparación como Coach en Alimentación Consciente, he  aprendido muchas veces que el hambre nada tiene que ver con la panza.  

En primer lugar, todos los seres humanos tenemos 3 cuerpos: el  físico, el mental y el emocional. Casi siempre nos centramos más en nuestro cuerpo físico, pero también quiero decirte por qué nos clavamos tanto en  transformar nuestra figura. El cuerpo físico es el único que ves. La verdad es que en la foto no sale lo brillante,  inteligente o bondadoso que eres, pero yo soy testimonio de que si ejercitas y nutres a tu cuerpo mental y emocional, el resultado se reflejará  en tu forma física. Esto es porque nuestro cuerpo físico es el más denso; lo  podemos tocar y verlo reflejado en un espejo, pero este es el resultado  de la apreciación que tenemos de él y la capacidad de moldear nuestro pensamiento en favor del cambio.  

Si bien, es cierto que nuestro cuerpo físico es donde se materializan y  revelan esos cambios, la transformación será más efectiva si antes  trabajamos y ejercitamos a nuestros otros dos cuerpos: el mental y el  emocional.  

 

Y tal vez me preguntarás: ¿Esto qué tiene que ver con la Alimentación Consciente ? Mi respuesta es: ¡Todo! Porque cuando entendemos cómo debemos alimentar a cada uno de nuestros cuerpos, estaremos por fin nutriendo a nuestra alma.  

De manera breve te digo cómo.  

EL CUERPO FÍSICO  

De los tres cuerpos, el físico es el que está intrínsecamente ligado con los 5 sentidos. Lo podemos ver, tocar, oler, escuchar y  es al único al que le damos alimento físico (comida), puesto que es el  único que tiene estómago y dientes.  

Este cuerpo necesita comida de calidad para asegurar que su  funcionamiento esté al mil. Lo debemos alimentar, vitaminar y suplementar, para asegurar que cada función la realice en óptimas condiciones.  

EL CUERPO MENTAL
Es el resultado de nuestros pensamientos. Estos a su vez, determinan nuestras creencias; aquellos pensamientos  que asumimos como verdaderos y que son el alimento de nuestro cuerpo  mental.  

De ahí la importancia de hacernos preguntas inteligentes, ya que una  vez que generamos un juicio sobre lo que pensamos, se convierte en una  creencia.  

EL CUERPO EMOCIONAL  

Por último, está el tercero de nuestros tres cuerpos: el emocional. Tal y  como su nombre lo dice, lo alimentamos con “emociones”, que son un  conjunto de reacciones que tenemos frente a algún acontecimiento y que nos generan un sentimiento.  

Emoción + pensamiento (creencia) = sentimiento.  

• Estoy enojado, triste, me siento solo.  

• Me lo merezco, me he portado muy bien.  

• Al final, ¿de qué sirve? A nadie le importa, no se nota, me frustra.  

 

PREGUNTAS ESENCIALES PARA NUESTROS TRES CUERPOS  

Ya sea limitante o potenciadora, hay preguntas que me parecen  fundamentales para alimentar los tres cuerpos: 

- ¿Esto me está nutriendo?  

- ¿Qué otra opción tengo? 

De estas preguntas surgen opciones y muchas veces, decisiones más  creativas que podemos tomar.  

 

LIGAMOS LAS EMOCIONES CON COMIDA  

Históricamente, de nuestros tres cuerpos, el emocional es al que más trabajo nos  cuesta nutrir. Desde que nacemos y nos relacionamos, empezamos a  ligar la emoción con la comida física.  

Por ejemplo, cuando el bebé llora significa que tiene hambre. Si estoy  ansiosa o ansioso, significa que quiero un chocolate. Logré un objetivo, vamos a comer para celebrarlo. 

 

EL HAMBRE VA MÁS ALLÁ DE LA COMIDA  

Por eso, cuando hablo en mis conferencias o doy coaching, siempre parto  de distinguir de qué tenemos hambre: ¿Será de realización, de  felicidad, de amor, etc.? 

Una vez que entendemos que el hambre va más allá de un plato de  comida, podremos empezar a trabajar con nuestros tres cuerpos de  manera integral. A veces, el hambre es cuestión de alma y no de panza . 

Finalmente, hacernos conscientes ante las decisiones que tomamos entorno a una mesa y que nos impactan en nuestra vida, es el mejor punto  de partida. Por eso, el hambre es muchas más veces una cuestión de alma y no de panza.  

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