La lactancia materna en situaciones de desastre salva vidas

Por Ana María Padilla

Se acerca Semana Santa y se escucha hablar de la dieta de la alcachofa, la dieta del kiwi, la de la manzana, la mediterránea, etc., todas ellas milagrosas para perder peso, pero realmente ¿en qué consisten? Si esto no funciona, entonces ¿cuál es el truco para poder perder peso?

Las dietas milagro son dietas de adelgazamiento que tienen en común la promesa de una rápida pérdida de peso con muy poco esfuerzo, desequilibrio de nutrientes y restricción de energía, lo cual, provoca pérdida de músculo y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes, fallas en órganos, osteoporosis, algunos tipos de cáncer y que además pueden llegar a tener repercusiones psicológicas o poder desencadenar algún tipo de trastorno alimenticio como anorexia o bulimia.

Un problema añadido a esto, de acuerdo con la agencia española de seguridad alimentaria y nutrición, es que estas dietas favorecen el efecto rebote, provoca hábitos alimentarios muy malos, alteraciones en el organismo, etc. Se pierde peso a expensas de proteínas corporales y en menor medida porcentaje de grasa; crean además ansiedad, insomnio, irritabilidad, etc.

Entonces… ¿Cuál es la clave para lograr bajar de peso?

¡Admira tu cuerpo, ponte el bikini y aprovecha tus vacaciones!

¿Qué hacer y qué no hacer?

  • NO tomes pastillas para bajar de peso, NO busques dietas milagro en internet, NO te prives de alimentos que según el vecino te engordan, NO continúes con los “especialistas” que te restringen.

  • Asiste al nutriólogo para aprender a comer adecuadamente y mejorar tus hábitos, con esto lograrás poco a poco bajar de peso.

  • NO acostumbres a tu cuerpo a los alimentos que no le aporten un valor nutricional alto, (refrescos, comida chatarra, comida rápida, etc.)

  • ¡Bájale al estrés! Aprende a respirar y a atender a tu cuerpo cuando este lo necesite; no vivas para el trabajo, voltéate a verte por lo menos 3 veces al día y verás la diferencia. Para terminar el día medita 10 minutos antes de dormir, logra una relajación profunda y agradece a tu cuerpo, hablándote bien también se reduce el estrés.

  • Respeta tus horarios. Come cuando tengas hambre y no comas si no tienes hambre, pero no te brinques comidas por estar metido en el trabajo, date tus 5 minutos para realizar tus colaciones.

  • Establece una armonía entre tu mente y tu cuerpo. Si bien hoy en día estamos muy desconectados de lo que hacemos, todo se realiza en neutral; detén esa mala costumbre y piensa desde cómo estás sentado, cómo estás parado, cómo comes, etc.

  • ¡Regresa al plato! Concéntrate en lo que estás comiendo, retira distractores, decora tanto tu platillo como la mesa, al volverse un ambiente agradable, tu cuerpo absorberá lo que debe y desechará lo que no necesita.

  • ¡Sé una persona positiva! No sólo con los demás, empieza por tratarte bien, por hablarte bien, por cuidarte y procurarte, poco a poco todo tu entorno irá cambiando y con esto, tu salud irá mejorando, incluso si tu cuerpo lo necesita, tu peso irá disminuyendo.

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