De mujer a mujer

Por Loretto Dachbrey

Esta es la primera vez que me atrevo a escribir de forma libre y queriendo aportar algo a las mujeres. Me gustaría que supieras que tengo 37 años y que, en mi vida pareciera como si tuviera 50 años de experiencias vividas, que hoy me generan tener una consciencia un poco más profunda y ojo, lo digo con toda humildad.

 

Cada vez que pienso en el género “femenino” me hace sentir una fuerza interna, un poder muy grande y un amor incondicional. Y quisiera contarte muchas cosas, pero empezaré poco a poco porque siento que el despertar de cada una de nosotras tiene que ver HOY con la necesidad de compartir, de generar una comunidad y ser más empáticas con lo que hoy representa ser Mujer.

 

Uno de los temas que hoy tengo presente en mi vida es el Valor a la Familia, antes yo todo lo dejaba al final porque para mí, lo más importante era TRABAJAR, no importando lo que pudiera sacrificar y el costo tan alto que tuviera que pagar, ya que vivía constantemente con culpa, miedos y una gran preocupación por la cosecha que en poco tiempo iba a recoger.

 

Después de muchas experiencias, después de quedarme hace unos días sin apéndice, después de tener que ver lo que siento, tener un momento de reflexión intenso y una recuperación que jamás imaginé. Agradezco infinitamente lo que viví, ya que sé de antemano que todo tiene un por qué y un para qué.

 

Las experiencias aprendidas y que me gustaría compartirte son:

 

Puedo respetar, pero jamás ser cómplice de algo con lo que no comparto, puedo ver la incapacidad de las personas, más jamás aceptar el autoengaño para no decir sí a la vida y de sí salir adelante, puedo admirar la forma de vida de las personas, pero sin dejarme arrastrar por aquello que no quiero para la mía, puedo acompañar a la gente que amo en sus experiencias de vida, pero sin dejar que me afecte eso que me daña y que rechaza mi energía.

 

Hoy lo que representa para mi una “Familia” considero firmemente que no tiene que ser con las frases de: un “a pesar de…”, un “sin importar qué…”, un autoengaño y “no querer dañar por…”, un “consolidar lo que no es…” o un “no pude y por lo tanto acepto…"

 

Mi familia es lo más importante que tengo y no estoy dispuesta a sacrificar nada. Hoy creo firmemente que la familia está para enriquecernos, para tener las puertas abiertas al sí, al trabajo, al compromiso, al tener un corazón compasivo para DAR y RECIBIR, una frecuencia de abundancia, amor, armonía y NO al conformismo, no a la derrota, no a la esclavitud de creencias y acciones. Cada quien a sus posibilidades enriqueciéndonos mutuamente, al reconocimiento meritorio, atreviéndonos a los pequeños milagros de la vida, a las recompensas merecidas.

 

Durante este periodo de reflexión, he tenido que aprender cosas que no quiero ni tocar o que no sabía ni siquiera que existían dentro de mi corazón. Mi capacidad de poder decir que es lo que sí quiero y lo que no, se lo debo a lo que el universo me ha regalado para poder ser una mejor Mujer… sólo que jamás consideré que esto iba a costarme tanto trabajo, es por ello por lo que hoy defiendo con todas mis fuerzas mi paz, mi armonía, las caricias de la vida y el amor bien correspondido.

 

Vivir sin culpa, libre y con amor es algo que con lo que no puedo negociar, así es que cada vez que pienso en el trabajo, volteo y pienso que perdí mucho tiempo, pero como dice una de las frases más trilladas y ciertas que he escuchado:

 

“NUNCA es tarde para empezar de nuevo”.

© 2017 Grupo Inbest Comunicación SA de CV

info@rosellamagazine.com  |  Paseo de la República, No.135, Qro.  |  Calendario de publicaciones

  • Facebook Basic Black
  • Instagram Basic Black