¿Cuál es la palabra más difícil de decir?

PORQUE AL DECIRLA, TE ABRES AL MUNDO.

Por Emilia Naranjo

-Es inevitable pensar en cuántas cosas se solucionarían si aprendemos a perdonar y pedir perdón.- Emilia Naranjo

 

Si has vivido una situación en la que una persona sumamente querida te ha herido profundamente tal vez pienses que la palabra más difícil de decir sea “Te perdono”. Si has sido tú la persona que fue la mala del cuento; lo reconociste y asumiste podrías pensar que lo más difícil de decir es “¿Me perdonas?”. Parto del supuesto de que es un perdón sincero con la intención de recuperar la relación que ha sido herida.

 

Últimamente me ha tocado presenciar situaciones, personas, relaciones que se han roto por fallas de alguna de las partes y que en mi opinión no son fallas tan graves;  se pueden solucionar con una conversación desde el corazón en la que la persona que la regó pida perdón y la otra decida perdonar de manera sincera.

 

La buena del cuento

 

He podido reflexionar hondamente sobre este tema porque me gusta preguntarme los porqués de todo lo que me sucede en la vida. Hace unos años me descubrieron un tumor en el cerebro y otro en la tiroides. Me di a la tarea de investigar sobre los motivos emocionales de desencadenaban una enfermedad como ésta, y existe mucha literatura que afirma que los tumores de cáncer y las enfermedades degenerativas tienen una profunda relación con la manifestación de estas enfermedades.

 

Me rompí el coco y el corazón intentando responder tantas y tantas preguntas ¿Acaso yo guardaba rencor? ¿Qué fue lo que me afectó tanto para perder la salud de esta manera? ¿Realmente fue un problema emocional o sólo el destino? ¿Fue mi culpa? Las personas cercanas a mí saben cómo fue este proceso.

 

En esos momentos de mi enfermedad estaba pasando por un duelo, pero aunque fue muy dolorosa la partida de esta persona, desde el principio tenía claro que la solución era perdonar y tomé la decisión, pero no era realmente consiente que el perdón es un proceso, y para sanar tuve que ir a heridas más profundas y más antiguas.

 

Así que me encaminé en esta aventura del perdón, y sí que fue difícil pero muy liberador. Creo que en esta aventura es importante tener clara la palabra proceso y la palabra integral; me explico:

 

Proceso personal: Cada quién tiene su historia sus heridas, sus creencias, sus recursos. Hay personas que pasan más rápido por este proceso y hay personas que pasan más lento.

 

Integral: Hay que buscar recursos de todas las áreas de la persona, el área intelectual, la parte psicológica, la parte biológica y la parte espiritual. Somos personas con una naturaleza que abarca todas éstas áreas y si queremos tener un perdón completo para poder gozar de una libertad completa hay que atender todas nuestras áreas.

 

Cuando eres la mala del cuento

 

Una persona siempre es víctima hasta que perdona. Cuando escuché esta frase se me grabó porque me pareció sumamente cierta, y cuando somos las víctimas no falta el amigo o la amiga que te da la razón y te tiene cierta compasión, que hasta cierto nivel es sana. Antes de que me sucediera lo que te voy a platicar en las siguientes líneas, pensaba que la única persona que sufría era la víctima. Pero tuve oportunidad de cambiar de perspectiva.

 

Hace como 2 años cometí un error, lastimé a una de mis mejores amigas, no medí las consecuencias de mis actos y negando lo que sí hice me cachó en la mentira. Mi primera acción fue intentar justificarme pero decidí ser sincera y ponerme en su lugar, realmente nunca esperaría algo así de una amiga de años, de una amiga TAN ESPECIAL.

 

Si me hubiesen contado antes de mi error que alguien traicionó a su amiga de esta manera, estaría del lado de la víctima y diría algo así: “¿Cómo fue capaz de hacerle eso? Eso no es de amigas” y cosas peores

 

Pero ahora que yo era la mala, la que la había regado, la que lastimó a una amiga querida, me di cuenta que yo no era nadie para hablar de los errores de los demás, también fui súper criticada porque tenemos mucha gente en común. No es que ahora no hable de los errores de los demás, es un mal hábito que no logro eliminar del todo porque a veces el chisme está muy  a gusto. Pero lo que sí, es que trato de ya no juzgar a los demás porque me di cuenta que todos somos susceptibles de errores, tanto pequeños como grandes, no es nada nuevo, es algo que ya sabía pero una cosa es saber y otra es experimentar.

 

Cuando cometemos un error, creo que una de las cosas más difíciles es reconocerlo y tomar acción.

 

Fue en ese momento cuando me di cuenta que es en verdad muy difícil decir “¿Me perdonas?”. Desde el primer momento lo confieso, fue una sincera intención de que mi amiga supiera que en verdad estaba arrepentida. A veces me ganaba el ego e intentaba justificarme, pero muy dentro de mí sabía que no había justificación y que lo más sensato era asumir las consecuencias de mis acciones. Así que las primeras ocasiones no obtuve respuesta alguna y recordé lo que había vivido hace algunos años en mi proceso; no quería ver ni saber nada acerca de la persona que me había lastimado tanto, aunque había una intención clara, faltaba el tiempo que todo lo sana… Y le concedí a mi amiga este tiempo, con una comprensión de lo que estaba pasando porque de alguna manera había pasado antes por ahí. ¡Qué importante es conservar en la memoria este tipo de momentos que nos ayudan a entender a los demás!

 

Mi intención al contar los hechos con las reflexiones que hice, son para dejarte claro mis aprendizajes y si te pueden servir para tus relaciones interpersonales, los tomes. No la tienes que regar a lo grande para poder aprender, se vale aprender de lo que le pasa a los demás, así que por eso te dejo estos sucesos y lo que me han hecho concluir.

 

Al no obtener respuesta me puse en verdad muy triste ya que existía la posibilidad de que no quisiera volver a verme en la vida y de perderse totalmente la amistad, en otros artículos he hecho mención de lo importante que es tener en tu vida personas alegres, que te hagan reír y que te saquen una sonrisa y bueno, esta amiga es para mí eso. No sólo me saca sonrisas sino carcajadas, cuando caí en cuenta de que era posible perder su amistad en verdad valoré su presencia en mi vida.

 

Después de un tiempo considerable, tuve un accidente y vino a visitarme y preguntarme cómo estaba, fue entonces cuando me di cuenta del esfuerzo que estaba haciendo, sin decirlo, fue para mí como sus palabras de “Te perdono”. La relación no sólo sanó, se hizo más fuerte.

 

Y me siento muy agradecida por tener de nuevo a mi amiga. Me dio una lección de que los corazones grandes existen. Y ahora que veo tantas relaciones rotas no puedo evitar pensar en cuántas cosas se solucionarían si aprendemos a perdonar y pedir perdón.

 

Si te encuentras en uno de estos procesos, te dejo unos tips que me ayudaron mucho a perdonar a otros, perdonarme a mí misma, y pedir perdón.

 

1. Hacer conciencia y saber qué es lo que quiero. Es fácil, pregúntate, ¿Te da vueltas por la mente mucho una persona o un suceso que te provoca sentimientos de dolor, culpa o rencor? Si no distingues los sentimientos sólo tienes que saber que son desagradables y que quieres deshacerte de ellos, Lo que quieres es ser libre en tu corazón.

 

2. Escribe los sucesos que te despiertan sentimientos desagradables, hazte una carta donde diga que te perdonas, haz una a la persona que te hirió, le puedes reclamar y después pedir perdón, la hoja no va a reaccionar violentamente contra ti.

 

3. Respeta tu propio proceso y el de las demás personas. Si tu rencor es muy grande porque también lo son tus heridas, date tiempo, no te obligues a perdonar, no te obligues a tener sentimientos agradables por la persona que te ha dañado, si tienes una verdadera intención de perdonar y tomas acción, vendrá la paz. Si quieres que alguien te perdone, no esperes que te trate como si nada, ten en cuenta que abriste una herida y que tarda en cerrar.

 

4. Pide ayuda a algún maestro, psicólogo, en Internet, lee un libro sobre el perdón, pide ayuda a Dios, para que cuando por tus fuerzas ya no puedas, sean Sus fuerzas las que te sostengan.

 

5. Visualiza cómo sería un día libre de rencor y libre de culpa, visualiza sanada la relación que ha sido dañada.

© 2017 Grupo Inbest Comunicación SA de CV

info@rosellamagazine.com  |  Paseo de la República, No.135, Qro.  |  Calendario de publicaciones

  • Facebook Basic Black
  • Instagram Basic Black