El reto de descubrir tus talentos

Por Patricia Pérez-Sandi

APRENDER A GESTIONARSE UNO MISMO:


Peter Drucker (quien en adelante lo denominaré como el Autor) señala que el éxito depende de nosotros mismos, de la capacidad que tengamos para saber desarrollarnos, y para ello es necesario autoanalizarse a efectos de definir la estrategia que utilizaremos para alcanzar el éxito.
 

Esto no quiere decir que tengamos que ser experto en una de esas categorías, lo que se trata es de conocernos a nosotros mismo y determinar en qué somos más efectivos.


¿Cómo aprendo? Algunas personas no aprenden escuchando o leyendo sino escribiendo, haciendo, oyéndose a sí mismas, etc. Por lo que es importante conocer cuál es nuestro mejor método de aprendizaje.
 

El desafío de gestionarse a sí mismo. Depende de cada uno abrirse a un lugar, saber cuándo cambiar de rumbo y mantenerse comprometido y productivo durante una vida laboral que podría abarcar unos 50 años. Para hacer todo esto bien, se debe cultivar una profunda comprensión de sí mismo; no sólo de cuáles son sus fortalezas y debilidades, sino también de cómo se aprende, cómo se trabaja con otros, cuáles son los propios valores y dónde se puede hacer la mayor contribución” (Peter F. Drucker, “Gestionarse a sí mismo”, Revista Harvard Business Review, 2011).


El reto de descubrir tus talentos

Conocer, sacar y demostrar lo mejor de ti misma en todos los aspectos de tu vida puede marcar para siempre tu futuro. Si lo que quieres es abrirte un lugar en el área laboral y hacerlo bien, debes aprender a comprender quién eres, como trabajas con otros, cómo aprendes, cuáles son tus valores, en dónde y cómo puedes hacer tu mayor contribución.

 

A este proceso Peter F. Drucker le llama “Gestionarse a sí mismo”. Es la propuesta de un autoanálisis, en el que revises cuáles son tus verdaderas fortalezas, conocerlas y luego desarrollarlas. Responder a la pregunta ¿Cuáles son mis talentos para afrontar las diferentes situaciones de la vida?
 

Esto te lleva a centrarte en tus talentos, fortalezas y potencial, la propuesta es que en lugar de que pierdas tiempo y energía en aquello para lo que en definitiva no tienes talento. Es más sencillo y mejor, convertirte en alguien experta y buena para algo, que convertirte en mediocre si eres mala en ello. Es un error basar el desempeño en tus debilidades, y mucho más en lo que eres incapaz de hacer.


Una de las formas de conocer nuestras fortalezas es analizar nuestras experiencias, a esto se le conoce como retroalimentación o feedback. Muchas personas creen saber para qué son buenas. Pero, en general, se equivocan.

 

Con frecuencia saben para qué no son buenas. El análisis del feedback no es una novedad. Fue inventado alrededor del siglo XIV por un teólogo alemán, y retomado unos 150 años después por Juan Calvino e Ignacio de Loyola, quienes lo incorporaron a la práctica de sus seguidores. De hecho, la concentración en el desempeño y los resultados que genera este hábito explican por qué las instituciones fundadas por estos dos hombres, la iglesia calvinista y la orden jesuítica, llegaron a dominar Europa durante 30 años. Si lo practicas con constancia, este simple método te indicará, en un período relativamente corto – quizá dos o tres años –, cuáles son tus fortalezas.

 

También te permitirá saber qué cosas –las que haces y las que dejas de hacer– te privan de los beneficios que pueden aportar tus fortalezas. Te mostrará en qué áreas no eres particularmente competente y, finalmente, en cuáles careces de habilidades.
 

Así pues, lo primero y principal, que debes hacer es concentrarte en tus fortalezas. Colocarte y desarrollarte en el lugar en el que generes resultados. ¿De acuerdo?

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