Jessica Pantoja - Destacada directora de fotografía oriunda de Querétaro

Por Rosella Magazine

Jessica Pantoja es una directora de fotografía oriunda del Estado de Querétaro, México. Se tituló como Licenciada de Ciencias de la Comunicación del ITESM campus Querétaro. Fue su pasión por los medios audiovisuales lo que la motivó a buscar una especialización en el control de luz y la creación de imágenes. Con la meta de convertirse en Directora de Fotografía. Jessica comenzó como asistente de cámara en la Ciudad de México y poco a poco adquirió el conocimiento que le abrió las puertas para mudarse a Los Ángeles, California donde recibió su Maestría en Bellas Artes con especialidad en Cinematografía en el American Film Insitute.

 

Su cortometraje "Manners of Dying" se proyectó en varios festivales de cine alrededor de todo el mundo y ha competido por la mejor fotografía en festivales como CameraImage 2017, Cine Gear Film Expo y VIZIO Dolby Filmmakers Challenge 2017. Son varias las obras que le han abierto las puertas a la cineasta desde el comienzo de su carrera, al mostrarse en museos, salas de cines y festivales; entre estos títulos están el cortometraje de 35mm titulado “Evanescent”, “Hermelinda” y “Elegía”.

El 2017 marcó su colaboración en una variedad de proyectos y su debut en la industria comercial y de la moda, trabajando con NYLON Magazine en el proyecto “To the Authentic” así como su colaboración con varios directores en films de ficción. Este año también fue testigo de la culminación de su primer largometraje titulado "The Longest Night” y el comenzó de su carrera como Operadora de Cámara y Fotografía subacuática.

 

La trayectoria para llegar a trabajar en Los Ángeles como Directora de Fotografía no ha sido fácil y en esta entrevista Jessica nos comparte su experiencia.

¿Cuéntanos por qué decidiste convertirte en Cinematografa? 

Mi gusto por el cine comenzó cuando yo tenía aproximadamente 5 años. Mi papá tenía una colección de VHS de documentales de NATGEO que me fascinó cuando la descubrí. El primero que recuerdo haber visto era uno sobre tiburones blancos; me impresionó mucho de una manera muy positiva. Ver algo tan ajeno me provocó una curiosidad por conocer más y consumir más documental. Soñé con ser Bióloga Marina por mucho tiempo, inclusive hice el propedéutico. Sin embargo, me di cuenta que lo mío no era la investigación, sino la distribución de las experiencias. Lo que yo amaba era esa posibilidad que se me otorgaban de conocer y experimentar algo nuevo, así que decidí enfocarme en la comunicación visual.

 

¿Fue desde el comienzo de tu educación profesional que supiste que te enfocarías en foto? 

Tenía un gusto muy profundo por el Diseño Gráfico y la Animación Digital; todo esto convergía en mi pasión por lo documental y evolucionó al estudio del cine de ficción. Por un tiempo me enfoqué en la edición y producción, me daban miedo las cámaras y nunca consideré que la educación fotográfica que recibí hasta el momento me había dado las armas para ser una fotógrafa profesional, pero un día decidí que si no me arriesgaba y perdía mi miedo por hacer el ridículo no lograría aprender el oficio y en consecuencia realizar lo que me apasionaba. Coincidió con el periodo donde trabajé con una organización sin fines de lucro que llevaba cine con pantallas inflables a comunidades alejadas con el fin de traer una sana diversión a la población, esto reafirmó mi convicción de que a veces la manera de abrir panoramas y cambiarle la vida a alguien, es brindándole la oportunidad de ver algo que no han visto. Tal cual me pasó a mí cuando vi mi primer documental de tiburones.

¿Cuánto tiempo más te llevó para considerate una Directora de Fotografía?

Creo que fue hasta hace un par de años, para el final de la carrera ya había tenido la oportunidad de trabajar en proyectos fílmicos, cortometrajes y largometrajes que se habían realizado en Querétaro donde aprendí el proceso de hacer producciones más profesionales, pero aún no sentía que tenía el conocimiento técnico suficiente para llamarme Directora de Foto. Por eso me mudé al DF con el propósito de entrar a trabajar a una casa de renta de equipo fílmico, EFD. Esta es la más grande de Latino América. Los proyectos grandes necesitan una gran cantidad de equipo y esta casa de renta tiene lo necesario para que eso ocurra; así que los grandes fotógrafos mexicanos y extranjeros por lo general trabajan con ellos. Cuando una producción renta equipo también rentan los servicios de los técnicos que van como encargados. Entonces si trabajaba como encargada de cámara en la casa de renta, me mandaban como 2da asistente de cámara en lo proyectos. De esta manera, pude trabajar con varios de los mejores fotógrafos de México, incluyendo a Carlos Hidalgo quien se ha vuelto mi mentor. Trabajar para los mejores se convirtió en una gran oportunidad para conocer diferentes técnicas, el equipo de vanguardia y familiarizarme con la profesión. Al principio no me querían contratar en la casa de renta por ser mujer, en ese momento no había otras mujeres trabajando en ningún departamento técnico. Así que fue constante en pedir entrevista y demostré que podía realizar el mismo trabajo que un hombre.

¿Crees que ser mujer ha influenciado de alguna manera en tu trayectoria dentro de la industria?

Creo que sigue siento un campo ocupado principalmente por hombres. Sin embargo no creo que ser mujer represente ninguna limitante, definitivamente vivimos en tiempos de cambio, cada vez la brecha de género se cierra más, sin embargo la distancia todavía es abismal. “Hasta que nosotras no estemos convencidas de que podemos hacer lo mismo que los hombres y que los hombres estén convencidos de que pueden hacer lo mismo que las mujeres el cambio sólo será superficial, el cambio y la evolución tiene que ser para todos.”

 

¿Cuál es tu voz en lo proyectos que escoges? Cuéntanos sobre algunos.

La búsqueda de la paz y lo efímero de la vida han sido un común denominador en las historias que he ayudado a contar. Hasta hace poco me di cuenta que para mí, la paz interior es una de las prerrogativas de una vida plena y en consecuencia se ve reflejado en mi trabajo desde mis primeros proyectos hasta el último, por ejemplo, Hermelinda, un cortometraje de ficción que fotografié en el 2011 cuenta la historia de una mujer con una figura materna muy autoritaria y abusiva. Es tal el abuso emocional que empieza a crear fantasías de fama, las cuales proyectan su interpretación de lo que significa independencia y en consecuencia paz. Este corto fue bien recibido aquí en Querétaro, se presentó en cines por un par de días, también estuvo en una muestra de nuevos realizadores del Centro Cultural Manuel Gómez Morín donde al final hablamos sobre la historia y nuestra experiencia durante su realización.

También en “Elegía”, una video instalación en la que participé realizando el contenido visual para la exposición de la pintora María Antonia Paz Cervera en el Museo Nacional de Artes Gráficas de Querétaro, en donde de forma subtextual se habla en palabras del artista “de aquellos sentimientos entrelazados por un pasado y un presente que nos muestra una realidad cada vez más compleja de la indefensión y finitud del ser humano”. Lo cual me lleva a “Manners of Dying”, la historia de un director de un pabellón de la muerte que encuentra paz al encontrar humanidad en aquellas personas a quienes han sentenciado a morir. Por otro lado está Evanescent, un cortometraje que realicé en 35 mm hace dos años y que se presentó en el New Filmmakers Film Festival de Nueva York y en el ALTFEST 2017, ahí contamos la historia de una mujer que encuentra el significado de la vida en los momentos previos a su muerte. Son aquellas sensaciones efímeras y cotidianas las que le provocan recuerdos y le otorgan paz al momento de partir.

 

¿Qué consideras lo más importante de tu rol en una producción de cine? ¿Nos puedes dar un ejemplo?

Para mí, el papel principal de un Director de Foto es capturar emociones. Interpretar el subtexto de una una historia y a través de metáforas crear un lenguaje visual que transmita emociones. Es mi trabajo ayudar al Director a que la audiencia simpatice con los personajes, debo traducir lo emocional al nivel técnico para poder lograrlo. Es elegir el lente adecuado, la textura y calidad de la luz, el contraste, la profundidad de campo, la composición y poner todo en conjunto para que la gente sienta lo que los personajes sienten y en consecuencia vivan la historia. Si uno hace bien su trabajo la gente no ve una película, sino que conoce una realidad diferente y se abren panoramas.

 

Hoy comprendo que el cine y la televisión son herramientas que podemos utilizar para ofrecer nuevas fronteras, historias y realidades a otras personas. También creo que al ofrecer este acercamiento aumenta la curiosidad por aquello que es diferente a nuestra realidad y en consecuencia se abren nuevas oportunidades y se promueve la tolerancia. Para mí, estas son maneras de crear un cambio socio-cultural positivo no sólo en nuestro país, sino en el mundo.

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