No estoy sola, estoy conmigo

Por Paola Parker

Desde que somos pequeños nos inculcan a través de películas y canciones de amor la creencia de que “tenemos que encontrar a nuestra otra mitad”. Esa persona que llegará mágicamente a sanar todo nuestro dolor y a llenar todos nuestros vacíos. ¿Qué pasa entonces si no encuentro a esa persona? La idea de estar solos nos aterra a más de uno, y claro que es común que esto pase. No falta la comida familiar en la que la tía o el primo nos preguntan por “el novio” (que no existe) y nos recuerda nuestra situación sentimental. Creo que es momento de empezar a cuestionarnos si realmente queremos vivir bajo la creencia de que necesitamos “del otro” para completarnos. Muchas veces hemos escuchado hablar sobre amor propio y enamorase de uno mismo primero, y parece una frase muy trillada, ¿no? ¡Pero qué cierto es! Cuando aprendes a amarte a ti mismo te das cuenta de que la compañía del otro la disfrutas, la eliges, pero no la necesitas. Y sólo desde este lugar es que podemos amar libremente sin generar codependencias.

¿Cómo puedo empezar a disfrutar de la solitud?

La palabra solitud, se refiere a la sensación de sentirse completo por la presencia de uno mismo. Disfrutar la propia compañía. ¿Has sentido la solitud? Dista mucho la solitud de la soledad.

Si en este momento de tu vida no tienes pareja, ¡no te preocupes! Te doy algunos tips para que puedas empezar a vivir en solitud.

  1. Conócete. Aprende a vivir con curiosidad sobre de ti misma. ¿Qué te gusta hacer? ¿Qué emociones tienes durante el día? ¿Cuáles pensamientos estás generando? Mírate con curiosidad y toma cada día como una oportunidad nueva de conocerte. 

  2. Identifica tus necesidades y aprende resolverlas. Muchas veces la sensación de “necesitar una pareja” viene de la creencia de que “nos va a resolver” eso que estoy necesitando. ¡Identifica tu necesidad y dátelo tú! ¿Te sientes solo? Llénate de ti, acompáñate tú. ¿Tienes hambre? Cocínate. ¿Tienes sueño? Descansa.

  3. Ten citas contigo misma. Arréglate para ti. Date baños largos y relajantes. Aprende a mimarte solo porque sí, sin necesidad de una ocasión especial o que alguien más te vea. Por lo menos una vez a la semana arréglate para ti y llévate por un café, al cine, a caminar o lo que más te guste y, sobre todo, ¡disfruta de tu compañía!

  4. Reconócete como un ser completo. Recuerda que esta idea de la “media naranja” o del “príncipe que viene a rescatarte” no es más que un truco de mercadotecnia. Velo así: tú eres una flor completa llena de pétalos y el tener o no pareja compone un área, un pétalo, pero nada más. Si está ese pétalo o no presente, sigues siendo una flor completa.

  5. Enamórate de ti. Disfruta de tu compañía. Sé tu mejor amiga. Vete al espejo y llénate de cumplidos. Dale los mejores pensamientos y sentimientos a tu cuerpo. Sé tu mayor fan. Reconoce tus fortalezas y también tus debilidades. Admírate con humildad. 

Mantente abierta y fluyendo para salir y conocer, pero no te conformes con menos de lo que te mereces. Ten muy claro tu valor. Si llega el amor a tu vida, excelente, y sino, también, pues el amor de tu vida lo puedes encontrar todos los días frente al espejo. 

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