Tu casa, tu espacio

Por Montse Aragón

En cuestión de meses, la vida dejó de ser la misma. Inesperadamente, un virus nos limita al espacio en donde vivimos convirtiéndose en un lugar de permanencia obligada sin importar en qué condiciones esté, cuántos sean sus habitantes ni en dónde se encuentre.

No podemos salir a trabajar, interactuar ni relacionarnos con las personas que no estén dentro de nuestro círculo familiar cercano. Tampoco podemos salir a dar un paseo ni disfrutar de aquellas actividades que nos sirven de distracción y nos despejan de nuestra rutina diaria.

“Todo tiene que ocurrir en el espacio en el que vivimos”.

Muchos espacios han cambiado su función: el recibidor se ha convertido en el sitio donde dejamos todos los artículos de sanitización para salir y entrar de la calle; la cocina, en el espacio de desinfección de las compras; el comedor, en oficina y escuela y la sala o el jardín, en gimnasio o sala de juegos.

Es impresionante, cómo una pandemia nos ha sacudido al mundo entero y nos pone a reflexionar de manera radical sobre muchos temas, entre ellos, la importancia de habitar una vivienda digna y lo mucho que aporta a nuestra calidad de vida y estabilidad emocional. Pero ¿Están nuestras casas preparadas para poder realizar todas esas actividades extraordinarias dentro de ella? 

Durante años, se han pasado por alto las necesidades de los usuarios y las cualidades que debe reunir una vivienda. La tendencia ha sido que predominen la cantidad por encima de la calidad.

El modelo de vivienda postcuarenteno, debe de ser concebida “no como un objeto mercantil”, sino como un elemento que “mejore la calidad de vida de las personas”.

Esa “nueva vivienda” deberá tener la capacidad de adaptabilidad, con espacios flexibles y transformables con muebles compactos y versátiles según las necesidades de los usuarios. Además, se tiene que buscar que sea más sustentable, que se aproveche al máximo la luz solar y que tenga buena ventilación que garanticen un mayor confort para que puedas desarrollar tus actividades de manera eficiente. También hay que revalorar los espacios al aire libre y verdes que nos permitan relacionarnos con el entorno y poder respirar aire fresco.

Así que debes de sentirte afortunado y agradecido si tienes una vivienda espaciosa, con vista a la naturaleza, con luz natural, buena ventilación y con un espacio exterior ya sea un balcón, un jardín o una terraza; ya que es un privilegio. 

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